¿Dónde estamos los que decíamos no a las AFAPS?

Les duela o no les duela, nos duela o no nos duela, con anuencias o sin anuencias; cada uno sabrá… pero las AFAPS vinieron (las trajeron) para quedarse. Más allá o más acá de lo que necesitamos o de lo políticamente posible, seguimos considerando de principios y de justeza histórica la derogación de este sistema, es una lucha que amerita todo el empeño de la clase trabajadora.


Hoy más que siempre es necesario para la clase la lucha por las verdaderas soluciones que contemplen a las grandes mayorías y no pequeños grupos privilegiados.


El sistema de seguridad social es evidentemente un subsistema del capitalismo y por tanto tan injusto como éste. En nuestro país se siguen generando jubilaciones miserables, la utopía de las dos jubilaciones se perfila como la gran mentira de este sistema, una de las forma de publicidad engañosa de quienes propagandearon la ley 16.713. En realidad la vigencia del sistema mixto aumentó considerablemente los gastos del estado: la transferencia del BPS a las AFAPS en 20 años fue de U$S 17.000.000.000


Muchos de aquellos que nos pasamos años hablando en contra de las AFAPS preocupados por el sistema individualista versus el solidario, hicimos una movida pero parecería que solo hemos logrado que algunos pocos, muy pocos se pudieran desafiliar sólo bajo determinadas condiciones y cumpliendo también determinados requisitos. Hoy por hoy da la impresión que se da un enfoque sistémico a la desafiliación, dejando de lado todo aquello que se dijo y por lo que se luchó tantos años.


Este sistema beneficia a unos pocos y perjudica directamente a la enorme mayoría. Corresponde por lo tanto oponerse a él, manifestando sus inmensas carencias que no hacen otra cosa que reafirmar lo que nosotros combatimos. Es por ello que la lucha continúa, reivindicamos la vigencia de nuestra máxima: seguridad social sin fines de lucro.


Con campañas que no hacen otra cosa sino blanquear y dar el tema por suficientemente combatido ¿se estaría demostrando, con hechos, que no hay real interés en que estas instituciones desaparezcan? Esperamos que no se cumpla aquello de cambiar un poco para que quede el todo, ni que se genere el proceso de instituacionalización que, en definitiva, terminaría siendo indirectamente avalado por los trabajadores.


Hoy más que nunca creemos que tenemos que luchar por un NO a las AFAPS y un SI a la vida, un SI a la defensa de nuestros actuales y futuros jubilados y pensionistas.


Para que ésta sea efectiva no podemos olvidar que son miles de millones de dólares que se manejan, de los cuales salen jugosas tajadas que terminan en los bolsillos de los más poderosos. No olvidemos tampoco que la crisis del sistema continuará, y que los cambios no vendrán por las soluciones perversas que nos están proponiendo. Ésta situación es claramente injusta para la gran mayoría. Esperamos que este modesto artículo sirva como puntapié para un debate que nos debemos, con inteligencia y honestidad.


La vida dirá.