Un enemigo del pueblo

Drama de Henrik Ibsen
Elenco: Juan Leyrado - Washington Sassi - Alejandro Camino - Jorge Temponi - Carmen Morán - Carina Mendez - Nicolás Pereyra - Danilo Pérez - Luis Lage - Tamara Lezcano
Dirección: José Ma. Novo

Siempre es bienvenida la representación de una obra clásica, justamente por eso. Porque al volverse clásica conserva la actualidad de los valores o conflictos que el autor quiere representar. La historia gira alrededor de una población cuya principal fuente de ingresos depende del balneario en ella instalado. Todos contentos por su razón particular. Hasta que el médico del pueblo hace un terrible descubrimiento: las aguas están contaminadas.

Lo que al principio parece ser el comienzo de la apoteosis del buen doctor como adalid de la salud pública y protector de la economía de sus vecinos, va convirtiéndose en la lenta pero inexorable caída del protagonista, sacrificado en el altar de los intereses económicos y políticos de sus mismos vecinos y hasta de su familia.
Juan Leyrado interpreta muy convincentemente y con soltura al Dr. Tomas Stockmann. Siempre es un placer que actores de su talento crucen el charco para deleitarnos con su arte. Lo acompañan muy bien Washington Sassi, en su maravillosa composición del resentido y despreciable alcalde, que además es hermano del Doctor. Jorge Temponi, el director del diario local, siempre solvente, y un espectacular Alejandro Camino, que compone exitosamente a un muy creíble burgués y cuyas intervenciones a menudo provocan la hilaridad del público.

El valor absoluto que significa la salud se ve prontamente postergado por intereses espúreos. Casi todos los que apoyaron en su momento al buen doctor –la prensa, el pueblo, y hasta el burgués- se dan vuelta en el aire como un panqueque (valga la comparación culinaria). Los que continúan apoyándolo –el capitán, su hija, su familia- sufren la repulsa general y distintas represalias a cual más deleznable. Su hermano y su suegro, por su parte, intentan manipularlo, el primero con su poder y el segundo con su dinero. Una maravilla, sin duda.

En resumen, una batalla más por la defensa de valores absolutos como la verdad y la salud, que, como resulta previsible, se pierde contra de los intereses personales de los miembros de un gobierno corrupto y manipulador, de la prensa, que acompaña al que le compra más diarios y del pueblo, que tiene la última palabra; y que, como suele ocurrir, la usa mal.

 

María Inés Peyrallo