Dallas Buyers Club (El Club de los Desahuciados)

Ganadora de los globos de oro mejores actores principal y de reparto.

6 nominaciones al Óscar (incluyendo mejor película, actor, actor de reparto y guión).

Reparto: Matthew McConaughey, Jared Leto, Jennifer Gardner


El jueves pasado tuve ocasión de ver una de las películas que compiten por el Óscar de la Academia, aquí denominada “El club de los desahuciados”. Con ese nombre, tendría que haber salido corriendo, pero me dieron a elegir entre esta o “El lobo de Wall Street” (me hizo acordar a la vez que, por circunstancias que no vienen al caso, tuve que elegir entre “Linterna Verde” (3D) o “Cowboys y Aliens”). Vamos a Dallas.


La película es fuerte, en una palabra. Trata de la problemática de los enfermos de sida en los comienzos de la propagación de la enfermedad, y se enfoca en la historia de un electricista de vida desordenada, una de cuyas aficiones es el rodeo de toros (las otras las ven en la película, si quieren), a quien por causa de un accidente laboral menor, le diagnostican el virus de VIH, dándole un exiguo plazo de vida.


Luego de la rebelión inicial, y siempre en la búsqueda de una posible cura, investiga, se documenta, se enfrenta a médicos, estafadores, a las omnipresentes agencias estatales de control y a las todopoderosas industrias farmacéuticas (ambas retratadas de forma casi humorística, si no fuera por las contradicciones e intereses que mueven sus acciones). También lo enfrenta a sus ideas sobre los homosexuales, y a su propia mortalidad, lo cual lo va transformando a lo largo del filme (tampoco voy a contarles todo).


La actuación de Matthew McConaughey es IMPRESIONANTE. No sólo por una asombrosa transformación física, sino por la solvencia con que lleva adelante un papel con tanto matices, a pesar de ser un gaucho bruto, diríamos acá. Un comentario aparte merece la actuación de Jared Leto como Rayon (les aviso, porque si no, no lo encuentran). Los dos se roban la película, con una decente Jennifer Gardner en el papel de la doctora buena que los ayuda a pelear contra el sistema perverso. En mi modesta opinión, no está bien aprovechado el papel del médico de allende la frontera de México; un poquito más de protagonismo, a lo mejor, hubiera dado más realce a la historia. Pero ya se sabe cuáles son los criterios de Hollywood.
Si la película tiene un defecto, es el abuso de los primeros y primerísimos planos. En algunos casos, sin embargo, se transforma en una virtud. Los que vayan a verla se van a dar cuenta por qué lo digo.


Por último, cabe acotar que está inspirada en una historia real. Seguramente al guionista que lograra pergeñar esto de su propia y exclusiva fantasía le costaría bastante encontrar quien le comprara el guión.

 

María Inés Peyrallo